Ahora beso a una mujer que fuma y noto su lengua como suela de zapato, si fuman a 20 metros de mi, noto el olor en mi ropa, si me cruzo con alguien que fuma me molesta. Soy uno más de ellos, como una liga anti-tabaco, exterminadores de los malos humos, un puto vendido.
Pero esto se acaba, he decidido volver a fumar, pero puros, puracos de los caros, de los gordos, de los que echan humo a manta. Si se folla, se folla con la puta cara, y nos dejamos de coñas. Me tocará fumármelo en mi casa, sentado solo, o acompañado por algún amigo con un trastorno similar al mio. Porque al final seremos enfermos, o locos, o anti-sociales o yo que se. Pero disfrutaré ese momento, y ningún idiota anti-nada me tocará las pelotas.