jueves, 19 de enero de 2012

fu....

Yo también fumaba. Hace ya tiempo, pero fumaba, y usaba gafas de sol, y me subía el cuello de la cazadora. Más chulo que un ocho, o no, pero yo me lo creía, y mis amigos también, y las amigas también fumaban. Fumaba todo dios. Dentro de un tiempo esto lo contaremos como una anécdota, será incluso gracioso o quizás  extraño, nuestros nietos (los que los tengan) dirán "abuelo si eso lo hacía la gente mala" y tu pensaras "puta mierda". Fumar en un bar, a quien se le ocurre, que locura, molestando a los demás, joder, los demás también fumaban.Pero así es la vida.
 Ahora beso a una mujer que fuma y noto su lengua como suela de zapato, si fuman a 20 metros de mi, noto el olor en mi ropa, si me cruzo con alguien que fuma me molesta. Soy uno más de ellos, como una liga anti-tabaco, exterminadores de los malos humos, un puto vendido.
 Pero esto se acaba, he decidido volver a fumar, pero puros, puracos de los caros, de los gordos, de los que echan humo a manta. Si se folla, se folla con la puta cara, y nos dejamos de coñas.  Me tocará fumármelo en mi casa, sentado solo, o acompañado por algún amigo con un trastorno similar al mio. Porque al final seremos enfermos, o locos, o anti-sociales o yo que se.  Pero disfrutaré ese momento, y ningún idiota anti-nada  me tocará las pelotas.


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