Déjala ir, (como si fuera una especie de puto Dios con ese
poder) es lo que me dice una parte de mí. Si no has sido capaz de hacerla
feliz, déjala que se marche, que siga con su vida, que encuentre lo que busca,
si acaso ella lo tiene claro. Tú no puedes impedirle que lo intente, y
convertirte en un lastre para ella, en su desgracia, en su pena.
La otra parte me dice que la persiga, la acose, insista, que
luche por ella. Hay que luchar por lo que se ama. El que se retira demasiado
pronto es un cobarde, le falta carácter, no tiene lo que hay que tener. Y dudo.
Dudo, ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿Qué es lo correcto? Y qué
me importa a mí lo correcto. Lo que me importa es que lo que ha pasado no
debería haber pasado, ¿Por qué? esa es la pregunta. La culpa es mía, soy el
único culpable, no me di cuenta de lo que pasaba.
Cuantas noches a la hora de la cena, esa cena que siempre
preparaba yo porque ella estaba cansada, me contaba sus desgracias laborales,
lo cabrón que era su jefe, las putas o los cerdos de sus compañeros, la mierda
que la rodeaba en su trabajo, y yo la escuchaba, le daba la razón o lo discutía
con ella, y callaba mi amargura, mi tristeza o mi enfado, jamás le contaba mis
penurias, jamás le hablaba de mis problemas y nunca le dije que me sentía solo,
que sentía que ella no me escuchaba, que no me preguntaba por aquello que sabia
que me iba mal. Lo peor es que nuestra relación tampoco funcionaba desde hacía
mucho tiempo, y nunca se hablaba de ello.
Yo debería haber hablado,
debería haber exigido hablar de nuestros problemas, ¿Porqué estábamos
así?, con lo que nos habíamos querido.
Deberíamos haber hablado, haberlo discutido, sacar conclusiones, y si no
encontrábamos soluciones, dar los pasos necesarios, quizá todo hubiera sido en balde,
pero las sensaciones hubieran sido otras.
Así, todo es una mierda, sin tiempo a reaccionar, sin
capacidad de movimiento, si es verdad, es
lo mejor, los cojones, no me dejes, dios, no me dejes.
La realidad es esa, yo no la dejo ir, yo no puedo luchar por ella. Ella
se va y punto. Esta harta de mi y de mi circunstancia. No hay más. Y es
completamente entendible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario