A tomar por culo, todo se ha acabado, pero mi vida sigue. Hay un montón de cosas que hacer, una vida (o media) que vivir. Se acabaron las lamentaciones, las quejas, los llantos, las gilipolleces. Seis meses son muchos meses para darle más vueltas a mi propia mierda.
Se que el cambio no va a ser sorprendente, que en alguna ocasión me entrara el mal rollo, me pondré melancólico, incluso es posible que me salga alguna lágrima, pero mi día a día tiene que ser diferente. Soy un tipo interesante, un buen tío, y el mundo esta lleno de gente encantadora, solo tenemos que coincidir, no debe ser tan difícil.
Voy a gritar todo lo fuerte que pueda, voy a buscar el meollo, le voy a dar a la vida los palos que ella me ha dado a mi, con más mala hostia inclusive, se va a reír menos.
Tengo fuerza, tengo ganas, y un par de cojones.
sábado, 19 de mayo de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Día 6 (Acabándose)
He vuelto a llorar esta noche, hacía ya tiempo que no
lloraba, bueno un mes o algo más, pero esta noche he reventado a llorar otra
vez.
Ella es feliz, se le nota en la cara, y yo sigo con mi
mierda.
La he visto, estaba guapa, contenta, tenía una sonrisa en su
cara, y estaba acompañada.
Me quedaron tantas cosas que decirle, tantos besos que
darle, que esta noche pensé que podía explicárselo, y aquí, en mi cama, solo, lo he intentado, pero
tampoco he podido.
Echo de menos su sonrisa, sus movimientos torpes, tropezando
o cayéndosele las cosas de las manos, la
echo de menos tumbada en el sofá, buscando mi mano, echo de menos mirarla.
Tantas tardes sentada en el sofá yo la contemplaba, y cuando se daba cuenta me decía
con una sonrisa ¿me estas mirando? ¿qué miras?
¿por qué me miras? y yo la contestaba
te miro ¿a caso no puedo? Pero sobre todo echo de menos sus
abrazos, me abrazaba con fuerza y me
decía abrázame, y yo a veces le decía
que me dejara que estaba haciendo cosas, la cena, en el ordenador, o la separaba
de mi antes de que ella hubiera decidido hacerlo. Pero ahora los echo de menos
muchísimo, siento que no puedo vivir sin ellos, que mi vida, en un caso
hipotético, podría llegar a ser perfecta pero seguirían faltando sus abrazos, y
no merecería la pena vivirla. Y he llorado.
He querido explicarle lo que me odio, lo mal que me
hace sentirme ser como soy. Que ella no
es culpable, y que lo normal es que haya pasado lo que ha pasado. Pero en el
fondo si es culpable, tiene su parte de culpa, me dejó ser así, lo aceptó y eso
nos alejó, y al final me dijo que se iba, que ya no lo soportaba, no pude
reaccionar, se me escapo de entre los dedos, me quedé sin su sonrisa, sin sus
besos, sin sus abrazos. Me quedé solo, triste, muy triste.
Y sin embargo otros días hay alegría, te levantas con una
sonrisa, con ganas de empezar el día y comértelo, pero este no es el caso, hoy
no, es lo otro, si lo de más de arriba.
Así llevo una temporadita, yo que siempre había sido un tío
positivo, con vitalidad. Que le vamos a hacer.
Lo peor de todo es que cuando hablo con ella, ya no parece
ella, no muestra interés por mis comentarios, tan solo por aquellos que puedan
ofenderla, por esos si, pero lo demás es como si no le importara. Pero a mi ya
tampoco me importa, la vida sigue, yo sigo.
Hay un mundo por descubrir, un montón de cosas por las que
luchar.
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