Hoy hace ya un año, algo más de un año ya.
Parece que no hace tanto pero la verdad es que sí. Y se nota, hay días que ni me acuerdo, y cuando me doy cuenta que no me he acordado pienso en el tiempo que hace, y entonces me doy cuenta de que no hay días que no me acuerde. Lo que si es cierto es que hay muchos momentos en los que pienso en otras cosas, noches que no sueño con ella, mañanas que al despertar solo pienso en levantarme para ir al trabajo, tardes de siesta, noches de fútbol, y por supuesto cuando estoy con otra gente.
En soledad es peor, pero ya no la añoro. La recuerdo, la echo de menos, pero quizá no a ella, sino a esos momentos, a aquella vida que pensé eterna, y que un día desapareció para siempre.
Ahora mi vida es otra, ni mejor ni peor, diferente. Y estoy bien. Las obligaciones son menos, y también son menos las alegrías y los disgustos. Más vale solo que mal acompañado.
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