viernes, 30 de marzo de 2012

Día 5 (Jodienda)


Ella lo ha cambiado todo, es casi como si tuviera una nueva vida: tiene una nueva pareja, nuevos amigos, va a lugares nuevos, frecuenta bares a los que antes no iba, todo eso lo ha cambiado, menos su casa, que era la mía, lo demás es diferente. Sin embargo yo lo único que he cambiado es el lugar donde vivo, no me quedo más remedio, bueno eso y que ya no tengo pareja. Tengo los mismos amigos, voy a los mismos sitios, entro en los mismos bares.
No puedo entender como se puede hacer algo así. ¿Cómo se consigue tener nuevos amigos en tampoco tiempo? Durante catorce años no hizo una sola amistad decente, bueno si hizo una, pero luego le salio rana, cosas de la vida. Ahora va y en tres meses tiene grupito de amigos. Hay que joderse.
Pero lo de la nueva pareja si que no logro entenderlo, pueden ser celos, pero creo que es otra cosa, debe ser rabia, si, siento rabia. Solo pensar que ella piensa en otro me trastorna, solo pensar que se encuentra en los brazos de otro me encoleriza, pero ese no es el problema, el problema es que no lo entiendo. Yo estuve con otra, pase un rato, se quedo a dormir y no pude aguantarlo, me tuve que levantar. La hice sentir mal y me importo una mierda. Deberías pensártelo mejor cuando invitas a una mujer a  dormir, ¿a dormir? vale, deberé explicarme mejor. Sus besos no son los mismos besos, su piel no es la misma piel, su cuerpo no es el mismo cuerpo. Nada es igual. Nada. Y es horrible.
Pero ella no solo lo hace una vez, sino que repite, y eso es lo que no puedo entender. Para volver a salir con alguien, para que ese alguien sea tu pareja, que es lo que es, debes sentir algo, nos estamos conociendo, su puta madre. Que mierda de expresión es esa. Nos estamos conociendo, hay que estar colgada para decir eso, y además con una puta sonrisa. ¿Se estaba riendo de mí? No lo se, pero esa fue la sensación que tuve.

¿Cómo se pueden hacer las mismas cosas?  No logro entenderlo. No me quería una mierda, hija de puta de los cojones, aguantabas a mi lado por que te sentías sola. Pero mírate ahora, haces las mismas cosas que hacíamos nosotros, pero no estoy yo. Vas a otros sitios, a los que también hubiéramos ido, nosotros íbamos a todas partes, Lo recorríamos todo, y tu encantada, y ahora ya has encontrado un sustituto que te acompañe, alguien que te escuche, que te adore, que te diga lo guapa y delgada que estas, lo bien que te sienta ese vestido, ese peinado, no necesitas más ¿verdad?

Egoísta. No te importo en absoluto, después de tanto tiempo juntos, de dejarme la piel por ti, de escuchar todos tus problemas, de cuidarte como una reina, no has dudado en dar carpetazo, en empezar de nuevo sin mirar atrás, sin pensar un solo instante en mi, ¿Tan mal lo hice? ¿Tanto daño te provoqué? No logro entenderlo.
Nunca tuve intención de hacerte daño, nunca. Te quería demasiado. No soy perfecto, es cierto, es más soy un error, un maldito error, pero te quería sobre todas las cosas. No había nada más importante en mi vida, y luego estaban mis problemas, mis asquerosos problemas.
 No voy a querer a nadie como te quise a ti, sería imposible, pero también sería una gilipollez, las cosas no me salen bien, debe ser culpa mía, pero no se lo que es. No se porque fracaso de esta manera, pero me duele, y es un dolor extremo, no quiero sentirlo, quiero arrancármelo, necesito arrancármelo.  

domingo, 25 de marzo de 2012

Día 4 (Déjala)


Déjala ir, (como si fuera una especie de puto Dios con ese poder) es lo que me dice una parte de mí. Si no has sido capaz de hacerla feliz, déjala que se marche, que siga con su vida, que encuentre lo que busca, si acaso ella lo tiene claro. Tú no puedes impedirle que lo intente, y convertirte en un lastre para ella, en su desgracia, en su pena.
La otra parte me dice que la persiga, la acose, insista, que luche por ella. Hay que luchar por lo que se ama. El que se retira demasiado pronto es un cobarde, le falta carácter, no tiene lo que hay que tener. Y dudo.
Dudo, ¿Qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿Qué es lo correcto? Y qué me importa a mí lo correcto. Lo que me importa es que lo que ha pasado no debería haber pasado, ¿Por qué? esa es la pregunta. La culpa es mía, soy el único culpable, no me di cuenta de lo que pasaba.
Cuantas noches a la hora de la cena, esa cena que siempre preparaba yo porque ella estaba cansada, me contaba sus desgracias laborales, lo cabrón que era su jefe, las putas o los cerdos de sus compañeros, la mierda que la rodeaba en su trabajo, y yo la escuchaba, le daba la razón o lo discutía con ella, y callaba mi amargura, mi tristeza o mi enfado, jamás le contaba mis penurias, jamás le hablaba de mis problemas y nunca le dije que me sentía solo, que sentía que ella no me escuchaba, que no me preguntaba por aquello que sabia que me iba mal. Lo peor es que nuestra relación tampoco funcionaba desde hacía mucho tiempo, y nunca se hablaba de ello.
Yo debería haber hablado,  debería haber exigido hablar de nuestros problemas, ¿Porqué estábamos así?, con lo que nos habíamos  querido. Deberíamos haber hablado, haberlo discutido, sacar conclusiones, y si no encontrábamos soluciones, dar los pasos necesarios, quizá todo hubiera sido en balde, pero las sensaciones hubieran sido otras.
Así, todo es una mierda, sin tiempo a reaccionar, sin capacidad de movimiento, si es verdad, es lo mejor, los cojones, no me dejes, dios, no me dejes.
La realidad es esa, yo no la dejo ir, yo no puedo luchar por ella. Ella se va y punto. Esta harta de mi y de mi circunstancia. No hay más. Y es completamente entendible.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Día 3 (A rey muerto, rey puesto)

Ya está con otro. Sus besos quedan en otra boca, sus manos tocan otro cuerpo, maldita hija de puta.  Ya lleva casi dos meses con el, catorce años juntos y no ha tardado ni tres meses, dios como duele. Te echo de menos, me dijo un día, será porque ya no tienes quien te haga el desayuno, maldita hija de puta. Yo le he dicho que deseo su felicidad,   que si ella esta bien yo me alegro, y unos cojones,  ciertamente no quiero verla triste,  pero que esté con otro va a ser perjudicial para mi salud, yo sigo soñando con ella que paseo de su mano, sigo llorando por ella ( cada vez menos, no debe quedarme ya liquido lagrimal) sigo echándola de menos a cada minuto. Me duele, La he amado tanto que no puedo sentir más que dolor. La sigo amando.

Lo peor de todo es que de forma casi automática y algunas veces hasta compulsiva, paso por la puerta de su casa, soy como un vigilante, un vigilante de mi propia desdicha, de mi propia mierda. Algo me decía que pasaba algo, o soy un trastornado gilipollas, yo estoy más por la segunda, las intuiciones las dejo para los videntes. Pero yo pasaba y si no veía su coche volvía a pasar más tarde, y me recomía por dentro, como un idiota.
En el fondo desearía que estuviera triste y sola, que no dejara de llorar, que me echara de menos a cada segundo, y que un día me llamara para decirme que no podía vivir sin mi, que lo sentía, que volviera con ella, y yo iría corriendo a abrazarla, besarla  y decirle que no pasa nada, que ya estoy yo allí, yo te cuidare. Pero no, eso no va a pasar.
Todo se ha acabado, eso es cierto, yo ya lo tenia claro, la puerta se cerro, incluso yo la había cerrado, pero doler duele. Me había dado cuenta que ella ya no quería saber nada de mi, algún amigo me dijo que me diera un plazo, que me pusiera un limite para rehacer mi vida, o para cerrar la puerta, para no babear como un imbécil, para olvidarme, o por lo menos intentarlo, ningún perro puede estar toda su vida detrás de la misma presa, pero que otro perro llegue y a la primera se la coma, eso debe joder, joder que si jode.
Pero la vida es así. A rey muerto, rey puesto.